Vaya... esto pasó.
No puedo dejarlo. Es como una droga, un amor de esos que destruyen. Esas relaciones enfermizas donde se acaba y al poco tiempo se vuelve. Luego se pasa un tiempo bien, miel sobre hojuelas, animalitos mirando con ojos centellantes, mariposas en el estomago, todo color de rosa. Ese típico escenario de coma diabético.
Y luego, ahi va... empiezan las dudas, los remordimientos, las culpas, los celos... Las lágrimas.
Y la relación se va a peor, más y más... Una de las dos partes se vuelve la débil y otra la fuerte. Uno el celoso y otro el celado. Uno paranoico y otro harto.
¿Yo?...
La débil, siempre la parte más flaca, que rápido se quiebra, la que termina por ceder.
Y viene la depresión, el sentimiento de vacío, los "Y si solo..." y el nunca infalible: fue una estupidez actuar así.
Y, como en un macabro diagrama de flujo que el destino tiene fríamente calculado, se vuelve al INICIO.
Hay unos valientes que se atreven a desafiarlo y llegan al FIN.
Otros no corren con ninguna de las dos suertes. Ni el "Inicio" y mucho menos el "Fin".
Otros, como yo, entran en un feróz espiral de recuerdos. Haciendose mil y un preguntas en el pasado perfecto de "me apendejé"
"Si hubiera hecho, si hubiera dicho, si hubiera podido, si hubiera..."
Haciendo un recuento, lo extraño mucho.
Me será difícil olvidarlo. Ya es más de un año y no puedo. He querido tomarme un vuelo e ir a buscarlo, tocar a su puerta y decir: "soy una tonta". Dar miles de explicaciones absurdas, incomprensibles e imaginables. Besarlo, abrazarlo, olerlo. Que me sonría, que me diga que me extrañó y que sea como Disney me ha educado. Uno de esos finales felices.
Y si solo... es una canción de Vega. A E-l le gustaba mucho, me gusta mucho. Me hace sentir cerca de él. O brutalmente alejada.
Aqui vamos de nuevo. Al menos una relación destructiva que puedo rescatar cada que quiero.
Este blog, vuelve a abrir sus pixeles.
Re-bienvenidos.