Como todos los chilangos saben, los policias del centro de la ciudad no sirven para nada. Y miraen que los turistas lo han de saber mejor. Hace mucho me burlaba frenéticamente de Javier y su manía de andar cargando su guía Roji por todos lados. Lo sigo haciendo, pero me he acostumbrado a muchas de sus excentricidades. (Como hablar argentinamente al momento de preguntar una indicación o consultar su preciada guía).
Luego de extenuenates horas de espera en el médico, diagnósticos, examenes y tramites pre-operatorios que luego les contaré, tenía que reinscribirme en la escuela. Y no porque fuera necesariamente hoy, sino porque debía asegurar lugar. Pero antes necesitaba un jodido banorte cerca.
Fiel a mi costumbre me dispuse a buscar uno con toda la destreza con que me doto la madre naturaleza, pero la huevonada otorgada por los genes defeños me impidió ir a la Zona Rosa, hogar de la comida rápida, los bancos y la diversidad sexual. Así que dije: el zócalo me queda centro, pues vamos allá.

Y ahi voy, como Dora la Exploradora en pos del dichoso Banorte.
La vida me ha enseñado que si no esta cerca del Palacio de Bellas Artes, no existe. Ahi fue donde decendí y comencé mi travesia... Todo era miel sobre hojuelas.
La bella entrada/salida que nos regaló la ciudad de Paris, mi hermoso elefante blanco ahi tan enorme y reluciente como siempre. La torre latino, faro de aquel perdido.
Burgos siempre ha dicho: Si te pierdes en el zócalo, mira hacía arriba. Y veras la torre latinoamericana, Ya no estarás perdido.
O algo asi.
El punto es que en la esquina, pregunte a una amable policia que desempeñaba su labor de hacer más caótico el tráfico de lo que en realidad es, ¿dónde hay una Banco Banorte por aqui?
Yo creo que con el mendigo acento norteño que extrañamente (y gracias a mi hermanita ¬¬) poseo y que en algunas ocasiones sale a relucir más, la policia ha de haber dicho: "Pinche regia, ahorita me la pierdo". Y vaya que lo hizo. "Esta en V. Carranza" (Claro, wey. Como no lo supuse ¬¬) Me mandó dos calles pa' allá y tres a la derecha. Y ahi voy, confiando ciegamente en la policía mala-leche.
Llegando a mi destino, no pude evitar "pelar" los ojos para ver el mendigo banco, que ¡Oh, sopresa! no estaba. Camine un par de cuadras más esperando que la buena samaritana haya calculado mal. Pero nada, así que volví a preguntar.
"No, pues regresate una calle, en Isabel La Catolica y Palma" Dijo el nuevo verdugo. Y ahi voy a regresarme dos calles. Pero no daba con el pendejo Banco. Esta vez decidí regresar, si bien no era para mentarle la madre al policía fue para rectificar que no me haya pasado de calles. Nada, el Banco no estaba y llevaba calles y calles caminando.
Ya harta, me dije: Deja de buscar, María. Lelea.... Y como fué, deje de buscar el banco y mire las hermosas construcciones de cada calle, hasta que mi vista dio con un rostro por demás conocido. ¡Lety! grité y una amiga del centro de artes me sonrio, abrazó y apachurró hasta que se cansó.
Gracias a la sabiduría de Lety, pude llegar al mendigo Banorte, entré y pagué como si no hubiera sufrido por encontrarlo. Cuando al salir se me ocurre levantar la vista y ahi, perdida entre dos edificios, se veía la punta de la torre latinoamericana.
¡Estaba a dos calles de donde comence mi busqueda!
Volví al metro y mientras estaba pasando la calle la maldita policía que me mandó a V. Carranza me sonreía como diciendo: "Tomala, wey". Por supuesto una chilanga pura sangre no se iba a dejar vencer tan fácilmente. Le regresé la mentada de madre y que Dios salve a la reina.
Por lo menos, al darme toda esa vuelta pude tomar una foto más hermosa de mi preciosisisisimo Elefante Blanco. Y se las presumo.

El Palacio de Bellas Artes.
+.-*\_= NISA =_/*-.+
Escribo con tinta roja de lagrimas de un juglar.